EL VIAJE DE MIS SUEÑOS

Publicado en por viajeroplus

Hace un par de años, una empresa en nuestro país de representación de algunas firmas turísticas tales como hoteles, aerolíneas e incluso regiones,  convocó a un concurso de cuento en donde los participantes debían describir en un máximo de tres cuartillas lo que a su juicio sería "El viaje de sus sueños", que a su vez serviría para hacer promoción de sus representadas.

Pues bien. a continuación comparto con ustedes la que fue mi participación bajo el seudónimo de Mirada de Águila y aunque de antemano aclaro que no gané dicho concurso, por el contario si me sirvió para viajar al lugar que ahí se describe (en sueños claro), espero que sea de su agrado y hasta pronto:

“El viaje de mis sueños”

Por: Mirada de Águila

 

Hace apenas unas cuantas horas, estaba todavía inmerso en la rutina diaria, pero afortunadamente después de un vuelo tranquilo de Mexicana de aviación y de haber tenido la suerte de que el oficial de inmigración del aeropuerto de Los Ángeles no nos cuestionara el porqué de nuestra visita en tránsito a su país, ahora me encuentro abordo del majestuoso 744 de China Airlines con destino a Hong Kong y disfrutando de la amplitud de los sillones, la amabilidad de la tripulación y sobre todo del confort que brinda el estar en la “Dynasty Class”   En esta clase se gozan de los placeres de una cocina internacional de altura, una variada selección de vinos, un sistema de entretenimiento de vanguardia, pero sobre todo un trato cálido que permitió que el trayecto de por si largo, fuese menos pesado.

 

El vuelo hizo una breve escala en Taipei, donde China Airlines tiene su centro de distribución y se han dado los avisos de seguridad anunciando nuestro próximo aterrizaje en el aeropuerto internacional de Hong Kong, que es posiblemente el de mayor tránsito y operaciones en esta parte del planeta y que como dato curioso, es considerado como una de las obras de ingeniería más importantes del mundo, pues fue edificado sobre una isla, la de Chek Lap Kok, cuya superficie fue desvastada para “ganarle terreno al mar”

 

Después de un eficiente y ordenado sistema de reclamo de equipaje, estamos al fin en el punto de encuentro señalado por nuestro consultor de viajes y aunque francamente desconocemos el chino cantonés (que es uno de los idiomas oficiales de esta región administrativa de la República Popular China), no tuvimos dificultad alguna para identificar al delgado joven asiático que portaba un cartel con nuestros nombres, nos dio la bienvenida, se ocupó del equipaje y gentilmente nos condujo a la limusina que esperaba por nosotros en la puerta principal de la llegada internacional. Ya instalados en el elegante vehículo, mayor fue mi sorpresa al descubrir que la conductora y pareja del guía era una chica de ojos brillantes con un impecable inglés y que además para mi gusto personal manejaba con mucha soltura entre las concurridas calles que nos conducirían hasta nuestro hotel, que por cierto, de las tres propiedades que maneja en la isla la cadena Mandarín Oriental, nos inclinamos por el totalmente renovado “The Mandarín Oriental HK” pero debo de confesar que nuestra decisión fue tomada en parte por su excelente ubicación, pero además por un comentario que leí en la prestigiosa revista “Conde Nast Traveler” (en su edición del UK), en el sentido de que “todos los que lo conocen aman este lugar pues es más que un hotel, es como un hogar”   Y por supuesto deseaba comprobarlo

 

Al llegar al lobby de este memorable hotel de más de 500 habitaciones y suites, que desde los primeros momentos dejo sentir su impecable fusión del más sobrio estilo inglés con el misticismo oriental fui de nuevo sorprendido gratamente, ya que, mientras volábamos, nuestro operador en México nos consiguió por el mismo costo un ascenso a la sute “Oriental” que definitivamente cumplió y superó todas las expectativas, pues en cada detalle de su decoración, así como en la esplendorosa vista del puerto de Victoria, que a través de su doble pared de cristal se asomaba como parte del escenario de la suite, sus dimensiones, de un poco más de 70 metros cuadrados, que incluye además del dormitorio, un cuarto de baño con aplicaciones de madera de olmo china y una elegante bañera de  porcelana con su propio vestidor, asimismo, de un recibidor exquisitamente decorado y con todas las comodidades propias de una gran suite.

 

El viaje y las emociones iban creciendo hasta ahora, por lo que después de un baño reconfortante nos dispusimos a explorar un poco de este mágico destino.

 

Jeong Yoon, la joven conductora de la limusina, nos explicó que para conocer bien Hong Kong requeriríamos de varias semanas, más sin embargo, tenía preparado para nosotros una experiencia memorable y sin más preámbulo nos condujo hasta el área de Sheung Wan, cercana a la Terminal del Ferry a Macao (otra de las regiones administrativas chinas), donde la empresa Heli Express tiene su base de operaciones y ahí abordamos un helicóptero que en unos cuantos minutos nos permitió apreciar desde el aire la magnificencia de esta ciudad, con su centro financiero en el distrito central, sus grandes rascacielos tal como el del Banco de China y el del Hong Kong Shanghai Bank -que en México conocemos comúnmente como el HSBC, antes Bital- sus puentes, la Catedral de San Juan y la asamblea de los partidos políticos, un antiguo edificio que albergaba el tribunal supremo, también pudimos admirar el “Pico Victoria”  así como el distrito de Kowloon (al norte de la isla de HK propiamente dicho y que antes se le conocía como la ciudad amurallada), apreciamos la aldea Aberdeen, una comunidad flotante de pescadores y de ahí volamos hasta el occidente para descubrir la isla de Lantau con una geografía completamente diferente a la de la isla principal y en donde distinguimos el monasterio budista de Po Lin con uno de los Budas gigantes que existen en la región.  El piloto de la aeronave nos pregunto si deseábamos conocer la anteriormente citada Macao, con su gran tradición de ex-colonia portuguesa y donde han proliferado los casinos y un mundo de diversiones nocturnas, puesto que es el único lugar de la China donde el juego y las apuestas son permitidas, pero preferimos dejar dicha visita para otra ocasión, por lo pronto ya teníamos un panorama más amplio de lo que podíamos esperar del maravilloso Hong Kong.

De nuevo en tierra firme y tras un cúmulo de emociones vertiginosas, el apetito natural de un glotón no se hizo esperar, por lo que le pedimos sus sugerencias a Jeong Yoon, quien nos explicó que Hong Kong como toda ciudad cosmopolita presentaba una amplia oferta gastronómica, pero sin dudarlo nos inclinamos por el “Tan Tat Bridge Under  Spicy Crab” que como su nombre lo indica,  se especializa en los mariscos y dentro de ellos, el cangrejo, el cual traen desde Vietnam y es cuidadosamente sazonado con ricas especias de la región, acompañado con arroz horneado y una fuente con vegetales asados que se pueden saborear con una salsa de soya y limón; eso si, según reza en la carta, los postres son gratis, pero hay que tener un gran estómago para poder llegar a ellos.  Un detalle que llamó mi atención fue el horario, pues se encuentra abierto diariamente de las 5 PM a las 5:30 AM ¿Curioso verdad? Lo que nos da una idea de la gran actividad nocturna que desarrolla la ciudad.  Este tipo de establecimientos ostenta el distintivo QTSS, que es una especie de certificación que se les otorga por parte de las autoridades de turismo a los que cumplen con cierta normativa de higiene, calidad y claridad en los precios.

 

Los días subsecuentes fueron un verdadero agasajo a los sentidos y a nuestro espíritu aventurero, conocimos a nuestro tiempo y por supuesto, reconociendo la valiosa ayuda de Jeong Yoon  y de uno de los concierges del Mandarín Oriental,  algunos de los interesantes sitios que avistamos desde el aire y otros más,  como el mercado Stanley; Repulse Bay; Times Sqaure, un portentoso centro comercial en donde la tecnología y excentricidades orientales van de la mano; el mercado de flores en Kowloon; asistimos a un espectáculo de marionetas en uno de los centros de arte más modernos que he conocido; nos embarcamos en un junco de vela, que sigue la más antigua tradición de los navíos chinos; asistimos a clases de apreciación de té, además de sesiones de feng sui; de tai chi; comimos en restaurantes flotantes y, en fin, fueron múltiples y variadas experiencias sensoriales (incluidas las compras), que conjuntamente con la hospitalidad recibida por parte de nuestros anfitriones en  “The Mandarín Oriental HK” lograron hacer de ésta, nuestra primera visita a la puerta de entrada a China, como se le conoce a Hong Kong, un sueño, …….”El viaje de mis sueños”

 

 

 

 

 

 

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